Descripción del proyecto
Sala: Sala 16
Nº de Orden: Sala 16-10
Nº de Registro: 619
Nº de Inventario: 163
Autor: Autor desconocido. Escuela Flamenca
Materia técnica de fabricación: Óleo sobre plancha de cobre.
Dimesniones: 50 x 65 cm./ 72 x 87 cm. con marco.
Cronología: Siglo XVII
Titularidad: Fundación Caja Segovia
Procedencia: Colección de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia. Nº INV.: 12186.
Ubicación: Torreón de Lozoya. Expuesto en Sala 16
Estado de Conservación: Bueno
Descripción: Ante el pórtico columnado de una casa, al que se accede por una escalera, se produce el encuentro entre Isabel y María, a quien también sale a recibir un perrito. Isabel está acercando su mano al vientre de la Virgen. Al mismo tiempo, San José y Zacarías se saludan. Tras de ellos, una mujer accede al pórtico llevando un cesto sobre su cabeza, mientras un joven procede a descargar a un burro de los enseres que porta.
Biografía:
Comentario: Láminas finas y pulidas de cobre fueron utilizadas como soporte para la pintura al óleo, sobre todo por parte de creadores flamencos y holandeses del siglo XVII, cuya producción se concentraba en obras de pequeño formato, protagonizadas por escenas de género, paisajes, copias de destacadas obras maestras, retratos y pintura religiosa, que a veces formaban series cíclicas. La ventaja de este soporte estribaba en su resistencia a la humedad, aunque, por otro lado, la adherencia de la pintura era menor que en el lienzo, por lo que a veces se producían desprendimientos. Una parte de esta producción se destinó a la exportación, siendo España uno de sus destinos. Segovia puede dar fe de este comercio, puesto que existen en la ciudad dos obras más de caracteres idénticos a la pieza que comentamos en la Catedral y en el Museo Episcopal, lo que induce a pensar en una producción en serie, aunque que desconozcamos el origen de la pintura que adquirió Caja Segovia en el comercio del arte.
El lejano modelo de esta composición se encuentra en La Visitación que pintara Pedro Pablo Rubens para uno de los dos laterales del retablo de la Cofradía de los Arcabuceros de la Catedral de Amberes, hacia 1611-1614. Matías Díaz Padrón ha llamado la atención sobre particularidades de su iconografía -que este cobre comparte-, al decir que “Rubens permanece fiel a los textos de san Lucas (l. 39-56). La Virgen lleva a Jesús en su seno y va a visitar a su prima, encinta de Juan el Bautista, para asegurarse de la concepción milagrosa anunciada por el mensajero divino. Isabel y Zacarías han salido al portal de su casa al encuentro de María y José. […] El tocado de la Virgen y el bulto que transporta la sirvienta sobre su cabeza son testimonio de la larga marcha por el desierto. Rubens eligió para el tríptico el momento en el que Santa Isabel toca el vientre de su prima […] El texto bíblico dice que cuando Isabel saludó a María su hijo exultó de gozo en su vientre y, llenándose del Espíritu Santo, exclamó: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! […] A ello [Rubens] añadió el efecto creado por la comunicación visual entre los esposos, en un lenguaje silencioso, en segundo plano y la atenta sirvienta […] Es lógica la presencia de Zacarías, aunque no queda explícita en el Evangelio, pero no la de San José, pues la visita de la Virgen a su prima se supone secreta y la presencia de su esposo no concuerda con su posterior sorpresa al descubrir el embarazo de María (Mateo I, 19-21)”. Rubens retomaría el tema en varias ocasiones, siendo muy cercano a la pintura que comentamos el modelo de su autoría que se conserva en la Galería Nacional de Praga, base sobre la que trabajaron grabadores como Pieter de Jode II o Claes Jansz Visscher, verdaderos responsables de la enorme popularidad de esta composición, no sólo por sus estampas, sino por también por las innumerables pinturas que se realizaron basándose en ellas.
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