EXPOSICIÓN EN LAS SALAS DEL PALACIO DEL TORREÓN DE LOZOYA
“APRENDER ANATOMÍA HACE UN SIGLO. UNA HISTORIA CONTADA CON PIEZAS DEL MUSEO ANATÓMICO DEL MUVa”
La muestra podrá visitarse en las Salas del Palacio del Torreón de Lozoya hasta el 8 de noviembre.
Horario:
De martes a viernes: de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00 horas.
Sábados: de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas.
Domingos: de 10:00 a 14:00 horas.
Inauguración: jueves 10 de septiembre, a las 19:00 horas
Salas del Palacio del Torreón de Lozoya
Plaza de San Martín, 5. Segovia
La muestra “Aprender anatomía hace un siglo. Una historia contada con piezas del Museo Anatómico del MUVa”, un original proyecto expositivo surgido de la colaboración del Museo de la Universidad de Valladolid (MUVa) y la Fundación Torreón de Lozoya.
Con el comisariado de Marita Hernández Garrido, Juan Francisco Pastor Vázquez y Rebeca Pérez Fernández, la muestra acercará a los visitantes a los estudios de medicina anatómica en el primer cuarto del siglo XX. La Anatomía es la base del conocimiento médico. A lo largo de los siglos, conocer el cuerpo humano a través del análisis de cadáveres ha sido una herramienta fundamental para intentar sanar enfermedades, de ahí que, desde el Renacimiento hasta nuestros días, el estudio del cuerpo no se haya detenido: anatomistas como Vesalio o Valverde mostraron sus investigaciones y se significaron entre los expertos del saber médico. En este sentido, la tradición de la Medicina en la Universidad de Valladolid se remonta a hace más de seis siglos, siendo una de sus épocas de mayor brillantez la correspondiente a los principios del siglo pasado, objeto de la exposición.
Las más de cien piezas, de muy variado signo -libros, modelos, pinturas, material didáctico, cuadernos, expedientes, restos óseos, esculturas, fotografías, litografías, material quirúrgico, dibujos, etc.- se distribuyen por las Salas del Palacio del Torreón de Lozoya en función de una narrativa que responde a tres preguntas, responsables de vertebrar piezas y espacios: “¿Dónde?”, “¿Con quién? y “¿Cómo?”.
¿DÓNDE?
El origen de los estudios de Medicina de la Universidad de Valladolid se remonta a principios del siglo XV. La ubicación de los mismos fue variando con el tiempo, dejando a finales del siglo XIX el Hospital de la Resurrección para establecerse en el Prado de la Magdalena, de la capital vallisoletana.
¿CON QUIÉN?
En la época que nos ocupa, los estudios de Anatomía en Valladolid se medían a la perfección con las instituciones europeas más modernas y avanzadas en esta materia. Esa excelencia, como causa y consecuencia, comprendía tanto a profesores como a estudiantes ilustres y destacados.
¿CÓMO?
El estudio de la anatomía humana, imprescindible para la formación médica, contempla la disección como técnica inigualable. La escasa disponibilidad de cuerpos, así como la precaria posibilidad de conservación de los mismos hace un siglo, permite entender la importancia que en esta área de la enseñanza tenían los modelos anatómicos.
Verdaderos artistas trabajaron entonces en diferentes materiales (cera, escayola, cartón piedra o papel maché) para elaborar los modelos, permitiendo así a los estudiantes de la época aprender con detalle, al tiempo que optimizar el uso de cuerpos humanos para la disección.
En el recorrido por este apartado, se muestran igualmente instrumentos relacionados con estos estudios y material docente. Una pizarra con dibujos altamente descriptivos o unas diapositivas de cristal, con sus delicadas imágenes, introducen al visitante en el ambiente de una clase de esta época.
Completan el recorrido, un apunte sobre la conservación de las piezas naturales y un vistazo a las otras Anatomías del Desarrollo, Patológica o Microscópica, Radiológica y Comparada, apartado en el que esqueletos de animales ayudan a establecer semejanzas y diferencias con el cuerpo humano.
Se trata, en definitiva, de una exposición en la que el visitante comprende cómo se formaban en Anatomía los futuros médicos hace un siglo. Por supuesto, desde entonces, todo ha evolucionado y hoy podemos imaginarnos que los escultores han dejado de trabajar la cera, la escayola o el cartón con estos fines, para dejar paso a los diseños 3D. No obstante, estas piezas permanecen en las colecciones del MUVa como un valioso testimonio que aún permite sigue aprendiendo.





