CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD EN EL TORREÓN DE LOZOYA

La pérdida de biodiversidad en cascos urbanos de pueblos y ciudades es una realidad que viene alertándose desde hace décadas. Este hecho resulta especialmente alarmante, si tenemos en cuenta los demostrados beneficios que reporta una población rica en especies de fauna y flora a sus habitantes. Los principales competen al ámbito de la salud pública, ya sea a través del control de plagas de insectos como los mosquitos -que pueden ser vectores de enfermedades infecciosas-, ya generando incluso efectos positivos sobre el bienestar emocional y la salud mental. También pueden tener repercusión en el ámbito económico, especialmente en el sector turístico, por generar espacios agradables que suman un valor añadido a lugares pintorescos, por no hablar del turismo de naturaleza o de actividades concretas como la observación de aves. Otro estimable provecho se manifiesta en el correcto funcionamiento del ecosistema urbano, contribuyendo al control de plagas que pueden afectar a zonas verdes y arbolado. Por último, no puede olvidarse su imprescindible presencia en espacios de ocio para el público infantil y juvenil, así como para personas mayores o con movilidad reducida, contribuyendo a acercarles un trozo de naturaleza sin necesidad de trasladarse a un espacio natural protegido.

Entre las diferentes causas que motivan la regresión de algunas especies de la fauna silvestre, están la escasa disponibilidad de alimento, la contaminación ambiental, la escasez de fuentes de agua accesibles, la reducción de zonas verdes y la aplicación de compuestos químicos tóxicos, caso de los herbicidas sobre infraestructuras viarias, aceras y jardinería, o los rodenticidas anticoagulantes en alcantarillado y uso doméstico. A las anteriores amenazas descritas se suma otra especialmente relevante: la destrucción del hábitat y la consecuente pérdida de espacios de nidificación y refugio. Este hecho suele manifestarse de dos formas. En primer lugar, en procesos de urbanización y obras nuevas, donde los modernos sistemas constructivos impiden cualquier posibilidad de existencia de oquedades aprovechables por la fauna auxiliar. En segundo lugar, en obras de rehabilitación de edificios antiguos o históricos, donde suelen concentrarse las principales poblaciones de especies protegidas de la fauna silvestre; éstas, suelen verse afectadas por la destrucción o taponamiento de refugios tras obras de rehabilitación, en las que se levantan tejados, se colmatan mechinales, se enfoscan mamposterías o se rejuntan sillerías.

Con el fin de contribuir a la reducción de estas amenazas sobre la fauna auxiliar del casco urbano de Segovia, y cumpliendo con la legislación vigente, la Fundación Torreón de Lozoya ha contado con la asistencia de la organización GREFA (Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su hábitat  www.grefa.org) en el proceso de rehabilitación del tejado de su emblemática torre medieval, una obra ejecutada en 2024 y financiada por la Junta de Castilla y León.  Para ello, un técnico de GREFA realizó un estudio previo con el fin de identificar las posibles especies de fauna silvestre que podrían verse afectadas por la rehabilitación de la cubierta.

Después de dicho estudio, GREFA elaboró un informe donde se identificaron cinco posibles oquedades bajo teja, compatibles con la nidificación de pequeñas aves; en ese mismo documento, se detallaron una serie de medidas a implementar en el nuevo tejado al objeto de proporcionarlas un refugio alternativo, que han sido supervisadas en obra durante su ejecución.

Fruto de esta colaboración, se han incorporado diez oquedades bajo teja para especies de pequeño tamaño como el vencejo común (Apus apus), el gorrión común (Passer domesticus) o el gorrión chillón (Petronia petronia) y otras tres oquedades, también bajo teja, para especies de mayor tamaño como el cernícalo primilla (Falco naumanni).  Además, se ha puesto en valor la población de salamanquesa común (Tarentolla mauritanica) presente en el edificio.

Con el fin de dar a conocer esta intervención, así como para sensibilizar sobre la pérdida de biodiversidad y la propuesta de soluciones, el 26 de abril de 2024, GREFA, en colaboración con la Fundación Torreón de Lozoya y CaixaBank, celebró una ponencia informativa en la Sala de Tapices de este edificio, que contó con una nutrida asistencia de público en general, pero también de profesionales técnicos del sector de la construcción, miembros del Ayuntamiento de Segovia, de la Consejería de Cultura de Castilla y León, así como de organizaciones ecologistas activas en la provincia.

 

Salamanquesa

CARLOS CUÉLLAR BASTERRECHEA
GREFA    carlos@grefa.org