Descripción del proyecto

Coleccion

Sala: SALA 9

Nº de Orden: Sala 9-20 b

Nº de Registro: 1199

Nº de Inventario: 741

Autor: Autor desconocido

Materia técnica de fabricación: Óleo sobre lienzo

Dimesniones: 150 x 250 cm.

Cronología: Ca. 1902-1905

Titularidad: Fundación Caja Segovia

Procedencia: Donación de D. Julián Duque Pascual

Ubicación: Torreón de Lozoya. Expuesto en Sala 9

Estado de Conservación: Bueno.

Descripción: Es una de las cuatro alegorías sobre la historia de Segovia, encarnadas por una mujer, vista de perfil (excepto la “Segovia Árabe”), cada una de ellas ataviada con indumentaria propia de un periodo histórico concreto, junto a objetos que constituyen su símbolo parlante; todo ello sobre un fondo de celaje. La “Segovia Romana” es una mujer en posición sedente, apoyada sobre un escudo de la ciudad. Viste una túnica roja, sostiene una corona de laurel y una larga vara rematada por un ramo de flores que recuerda al “tirso”, símbolo asociado a Dionisos-Baco, consistente en un largo palo, recorrido por hojas de vid o de hiedra y culminado por una piña. La “Segovia Árabe” está también sentada, en esta ocasión sobre un lecho de flores, cubierta por un amplio velo blanco -que retira del rostro para mirar directamente al espectador-, unos pantalones rosados de grandes perneras y babuchas. La imagen tiene también un escudo en cuyo centro aparece pintado el acueducto, rodeado por lo que pretende ser una inscripción. Vuelan en torno suyo cuatro golondrinas en diferentes direcciones. La “Segovia Comunera” luce atuendo propio del siglo XVI. Lleva un pañuelo al rostro en actitud de enjugarse las lágrimas, mientras con la otra porta un pendón de Castilla, adornado con un lazo negro y arrastrando en parte por el suelo, haciendo alusión a la derrota de la Guerra de las Comunidades. Al mismo asunto alude también la espada ropera, de amplia cazoleta, que partida en dos descansa sobre una alfombra, en la que también apoya un escudo de Segovia. Junto a la mujer vuela un angelote que lleva en sus manos tres ramas de palmera (que, por ser símbolo asociado a los mártires, seguramente haga alusión a la ejecución de los cabecillas de la insurrección Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado) y una filacteria en la que puede leerse: DIOS CASTILLA LOS VENGARA. Por último, la “Segovia Artillera” presenta un tipo de mujer semejante al popularizado por la heroína Agustina de Aragón, sentada sobre haces de cereal, un cañón y varias balas, pero acompañada también de objetos alegóricos de las Artes -Arquitectura (escuadra y compás) y Pintura (una paleta de pintor)- y las letras (un tintero con plumas y dos libros-, todo lo cual quizá haga referencia a la amplia formación que se impartía en la Academia de Artillería de Segovia, en la que cursaron sus estudios otros dos héroes de la Guerra de la Independencia, Daoiz y Velarde.

Biografía:

Comentario: Estas obras cumplieron en origen el papel de decoración de los techos del, popularmente conocido, gimnasio de Don Ramón, ubicado en la Plaza de San Martín. Tras la desaparición del establecimiento, las piezas fueron adquiridas por el hostelero Dionisio Duque, quien las salvó de su destrucción, desprendiéndolas de aquel soporte y montándolas en un bastidor, pasando a decorar diversas dependencias del Palacio de la Floresta. En 2018, su hijo Julián Duque Pascual, donó estas obras a la Fundación Caja Segovia, institución que consideró su deber conservar y exhibir este patrimonio en su Museo, dadas las escasísimas manifestaciones que han sobrevivido de este tipo de decoración en la provincia de Segovia.
La documentación conservada en el Archivo Municipal de Segovia (cuya consulta nos ha brindado y localizado generosamente su archivera, Dª. Isabel Álvarez), la información publicada en periódicos como El Norte de Castilla o El Adelantado de Segovia, el capítulo dedicado a “El gimnasio de don Ramón” por parte del periodista Carlos Álvaro en su libro “Crónicas Retrospectivas I” (editado por Caja Segovia en 2008), o la tesina de D. Mariano García Carretero, son las principales fuentes que permiten conocer el carácter de este singular establecimiento. Al margen de ellas, la noticia más antigua localizada por Carlos Álvaro se encuentra contenida en la guía de Pedro Hernández Useros, de 1889, en la que se recoge la existencia de un “Gimnasio médico y sala de armas” en la Calle Trinidad, cuya dirección regentaba D. José María Martínez Bernabéu, “profesor de esgrima de la Academia de Artillería”, quien impartía “lecciones particulares á precios convencionales [y] clases especiales para señoras”. De este primitivo emplazamiento, el gimnasio pasaría por otros locales hasta su definitiva implantación en la Plaza de San Martín en 1906, a juzgar por las actas municipales. En ese último año, el 21 de diciembre, recogen la invitación a la municipalidad, por parte de D. José María, a que el alcalde y la Comisión de Fomento visiten las instalaciones, aunque se expresa que se estaba trabajando en los últimos detalles (AMS AC 1264, sesión de 21/12/1906). El 2 de enero de 1907, las actas reflejan el acuerdo alcanzado con el Ayuntamiento para que los niños de las escuelas municipales puedan acudir al gimnasio y experimentar así los beneficios de la educación física, aprovechando, “que el Establecimiento aludido ha sido montado con arreglo a los últimos adelantos sin regateo alguno” (AMS AC 1264, sesión de 2/01/1907).
Tras el fallecimiento de D. José María Martínez en 1912, continuó con la actividad su hijo, D. Ramón Martínez Esteve (1888-1984), de quien Carlos Álvaro dice “que ya entonces contaba con éxitos reseñables en campeonatos nacionales de esgrima”. Después de toda una vida profesional que le permitía compatibilizar la dirección y las clases en el gimnasio con las que impartía en la Academia de Artillería, falleció nonagenario en 1984.
Lamentablemente, no existen noticias sobre la autoría de las pinturas que comentamos.

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