Descripción del proyecto

Coleccion

Sala: JARDÍN

Nº de Orden: JARDÍN-1

Nº de Registro: 1221

Nº de Inventario: 762

Autor: Federico Coullaut Valera Mendigutia (1912-1989)

Materia técnica de fabricación: Piedra

Dimesniones: 175 x 67 x 45 cm.

Cronología: 1981

Titularidad: Fundación Caja Segovia

Procedencia: Procedente de la Colección de Caja Segovia. Nº inv. s/n

Ubicación: Torreón de Lozoya. Jardín

Estado de Conservación: Bueno.

Descripción: La escultura, realizada en un solo bloque de piedra caliza, representa a Domingo de Soto de cuerpo entero y posición frontal, sosteniendo en sus manos una pluma y un grueso libro de su autoría, el “Commentariorum Fratris Dominici Soto segobiensis, theologi, ordinis Praedicatorum, Caesareae Maiestati à sacris confessionibus, publici apud Salmanticenses professoris, in Quartum Sententiarum”, obra publicada por vez primera en Salamanca en 1557. De ella, Fernando Ramos González -director de la Fundación Museo de las Ferias- ha comentado “No hay obra semejante en la literatura cristiana, excepto la propia Biblia, que haya sido más comentada que los cuatro Libros de Sentencias escritos por Pedro Lombardo (ca. 1090-1160) que sirvieron como texto teológico en las universidades medievales hasta bien entrado el siglo XVI. Todos los grandes pensadores medievales, desde Bernardo de Claraval a Tomás de Aquino o Guillermo de Ockham, fueron influidos por él, incluso Martín Lutero escribió glosas sobre estas “Sentencias”. El libro de Domingo de Soto In Quartum Sententiarum es su gran obra de plena madurez y sigue la tradición de los Comentarii a las “Sentencias” de Lombardo, en concreto al Libro IV que aborda los “signos teologales”, en relación a los sacramentos y a las realidades últimas, las de la vida eterna, llamadas Novísimos. Los Comentarios al IV libro de las Sentencias de Domingo de Soto por su riqueza bíblica y patrística, junto a su armazón proveniente de la Summa de Santo Tomás, sirvieron de guía teológica y tejido literario a la comisión redactora del Catecismo Romano en una materia muy comprometida en aquellos momentos como era la doctrina sacramental.” La portada original de esta obra fue simplificada por el escultor, figurando en ella el Ave Fénix en el momento en que surge de una hoguera; la imagen aparece rodeada por el conocido lema “EX ME IPSO RENASCOR”, “De mí mismo renazco”. Según una de las muchas tradiciones mitológicas que se refieren a este animal fabuloso, el Ave Fénix vivía en el Paraíso, donde anidaba en un rosal. Cuando Adán y Eva fueron expulsados, de la espada llameante del ángel que los obligó a marcharse se escapó una chispa que prendió el nido, matando al animal. Sin embargo, por haber sido la única bestia que se había negado a probar la fruta prohibida, se le concedió el deseo de renacer de sus cenizas a través de un curioso prodigio: cuando presagiaba su muerte, el Ave Fénix hacía un nido y ponía un único huevo que empollaba durante tres días, al cabo de los cuales ardía en llamas. Cuando el ave había quedado reducido a cenizas, del huevo volvía a nacer el mismo animal, hecho que ocurría cada quinientos años; fue por ello que se convirtió en un símbolo de resurrección. Su presencia en este libro obedece a que fue utilizada como marca tipográfica por el librero Benito Boyer, editor de la obra. En el pedestal de la estatua figura una inscripción que alude a otro libro escrito por Domingo de Soto, “De Iustitia et Iure”, “Tratado de la Justicia y el Derecho” (1557), con la que su autor quiso “ensalzar la dignidad augusta de esta virtud, establecer sólidamente sus elementos, leyes, partes y especies, y examinar todas las iniquidades que le son contrarias, los fraudes y las violencias, según las fuerzas que Dios me diere, tanto como ellas alcancen, y pintar cada cosa con todos sus pormenores”. La escultura alude de esta forma a dos de las disciplinas que cultivó Domingo de Soto, cuya admirada erudición le llevó a escribir obras de física, política, jurisprudencia, filosofía, teológica y derecho; no en vano, en su tiempo se decía “Quien conoce a de Soto, conoce todo”. La expresión concentrada de la estatua quizá aluda a su enorme sabiduría.

Biografía: Federico Coullaut-Valera Mendigutia nació el 25 de abril de 1912 en Madrid, hijo del escultor Lorenzo Coullaut Valera, con quien se formó. A la muerte de su padre, con sólo 19 años, comenzó a trabajar, encargándose de la finalización del monumento madrileño a los hermanos Álvarez Quintero, para la que realizó la escultura ecuestre del jinete andaluz. Pronto comenzó a presentarse a las Exposiciones Nacionales (1930, 1932, 1934, 1936, 1943 y 1945), recibiendo un poco más tardíamente importantes galardones: Medalla de Oro en la Exposición de Estampas de la Pasión, Primera Medalla en la Exposición Nacional de Deportes (organizada por la CND en 1944 en Madrid); Primera Medalla en la Exposición de Artesanía (Madrid, 1945), Diplome de Croix de Commendadeur de l’Ordre de PAHC (1965), Primera Medalla en el Salón de Otoño (Madrid, 1978), Segunda Medalla en la Bienal de Marbella… Entre sus obras destacan los grandes monumentos y la estatuaria monumental, los retratos y la temática religiosa. De los primeros, además de los mencionados, destacaremos la Estatua de Felipe II (Madrid y Valladolid), Monumento en recuero al atentado a los reyes Alfonso XII y Victoria Eugenia (Madrid), dos figuras para la fuente de la escalinata de la Plaza de Cristino Martos, otra más para la fuente de la Rosaleda del Parque del Oeste y la que corona el edificio Metrópolis; busto a Enrique Iniesta (Parque de la Fuente del Berro), monumento a Pío Baroja (Madrid), monumentos a Joselito ‘El Gallo’ (Gelves, Sevilla), Fray Bartolomé de Olmedo (Olmedo, Valladolid), general Cassola (Hellín, Albacete), Franco (El Ferrol), Diego Laínez (Almazán, Soria), Carlos III (San Francisco, Los Ángeles, Corpus Christi)… Entre los retratos, Socorro Salvador destaca los de la reina Victoria Eugenia, Blanca de los Ríos, Manuel Pombo, Emilio Romero o Sara Montiel, mientras que entre la obra religiosa reseña el Monumento al Sagrado Corazón (Monte Urgel), retablo mayor de la Iglesia del Colegio de Areneros de Madrid, la Virgen de las Maravillas y el retrato de Nuestra Señora de Altagracia en la iglesia de las Maravillas y varios pasos de Semana Santa. Falleció en Madrid el 13 de octubre de 1989.

Comentario: La obra fue un encargo de Caja Segovia al escultor para situarla en un nicho del Palacio de Mansilla, donde estuvo ubicado el Colegio Universitario “Domingo de Soto”. La obra se trasladó al Torreón de Lozoya en 2021.

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