Descripción del proyecto

Coleccion

Sala: SALA 15

Nº de Orden: SALA 15-16

Nº de Registro: 1154

Nº de Inventario: 697 Del 1 al 3

Autor: Manufactura alemana, siguiendo modelos de Meissen

Materia técnica de fabricación: Porcelana.

Dimesniones: Dos de ellos tienen las mismas dimensiones: 18,5 x 26,5 cm. / el otro: 21,5 x 33 cm.

Cronología: Siglo XIX.

Titularidad: Fundación Caja Segovia

Procedencia: Colección de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia. Nº INV.: 11710.

Ubicación: Torreón de Lozoya. Expuestos en Sala 15

Estado de Conservación: Bueno

Descripción: Fruteros idénticos, pero de diferentes formatos, siendo dos menores y uno mayor. Tienen forma ovalada, integrados por un pie, un vástago y el recipiente propiamente dicho que cuenta con labor calada, a modo de cestería, en dos tercios de su desarrollo. Se adornan todos ellos con ramilletes de flores, insectos y filos dorados.

Biografía:

Comentario: La fórmula para la fabricación de la porcelana surgió en China, posiblemente durante el periodo de la dinastía Tang en el siglo IX. Desde el siglo XV, en diferentes puntos de Europa se trató infructuosamente de dar con ella, de ahí que hasta finales del XVII y principios del XVIII, sólo se pudieran obtener piezas de este “oro blanco” a través del comercio de lujo con Oriente. Los primeros éxitos en la carrera por encontrar el procedimiento de la porcelana tuvieron lugar en Sajonia, en la localidad de Meissen. Allí, en los inicios del siglo XVIII, bajo el impulso del Elector de Sajonia, Augusto II, mecenas de este proyecto, dos personajes trabajaron en la búsqueda de la tan ansiada fórmula: el alquimista J.F. Böttger y el matemático y erudito E.W. Tschirnhaus. Ambos unieron sus esfuerzos para hallar el material idóneo, la composición definitiva y las temperaturas adecuadas de cocción. En 1707, Tschirnhaus falleció repentinamente, y muy pronto, Böttger, dio a conocer sus hallazgos. En 1709, el príncipe Augusto integró el laboratorio de producción en su castillo, de donde salieron las primeras piezas de porcelana de Meissen en enero de 1710. Al mismo tiempo, diversos artistas trabajaron en los esmerados diseños de estas piezas, que llegarían a ser la seña de identidad y de prestigio de las primeras porcelanas europeas. Meissen -que firma sus producciones con dos espadas cruzadas- alumbró una muy variada tipología de objetos: vajillas, candelabros, estatuillas, tabaqueras, frascos de perfume, pebeteros… Desde sus inicios en el XVIII, la porcelana de Meissen fue emulada en otros estados europeos que abrieron manufacturas de lujo, rivalizando en calidades y en colores innovadores, en medio de un clima de verdadero espionaje político e industrial. De hecho, y como dato ilustrativo al respecto, cabe recordar que Carlos VII de Nápoles (después Carlos III de España) se casó con María Amalia de Sajonia, hija de Federico Augusto III; aprovechando el enlace, el monarca se interesó particularmente por el secreto de la porcelana de Meissen, interés que se traduciría en la creación de las fábricas de Capodimonte y del Buen Retiro. A principios del siglo XXI, se conmemoró el tricentenario de la creación de esta manufactura con diversas exposiciones conmemorativas en Dresde, pero también en España. Por primera vez en nuestro país, fue el Torreón de Lozoya el espacio que organizó en 2009 una exposición sobre los primeros pasos de la manufactura de Meissen -la época más difícil de mostrar en cuanto a piezas se refiere, entre 1709 y 1765- a través de una importante colección particular, la de Brigitte Britzke.

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