Tipos y trajes del vestir segoviano.
Estampas e ilustraciones de los siglos XVIII al XX

prorrogada hasta el 30 de abril

Torreón de Lozoya – Salas de Palacio
(Plaza de San Martín, 5- Segovia)

Inauguración: sábado 4 de febrero – 12:00h – Salas de Tapices
Desarrollo: 4 febrero – 30 abril 2023
Comisario: Carlos Porro (etnógrafo)

Horario de Visitas:
Martes a viernes de 10:00 a 14:00 h y de 16:00 a 19:00 h
Sábados de 10:00 a 14:00 h y de 16:00 a 20:00 h
Domingos de 10:00 a 14:00 h
* Tarde de domingos cerrado y lunes cerrado

Primera exposición de 2023 en el Torreón de Lozoya cuando se cumplen 50 años de su actividad cultural

En este año 2023, el Torreón de Lozoya cumple medio siglo de actividad cultural en Segovia, lo que constituye un hito por su larga trayectoria, por el empeño de la Fundación que lleva su nombre en preservar uno de los más emblemáticos ejemplos de la arquitectura civil de la ciudad, así como por su importante contribución al sector turístico. Más de un millar de propuestas culturales han sido fruto de generaciones de gestores y profesionales comprometidos, pero también de la demanda y complicidad de un público que ha hecho crecer al Torreón de Lozoya en sana ambición y vocación de servicio.

“Tipos y trajes del vestir segoviano. Estampas e ilustraciones de los siglos XVIII al XX” desde el sábado, 4 de febrero (víspera de la festividad de Santa Águeda), la programación de este año tan especial para la Fundación Torreón de Lozoya.

La muestra, comisariada por el etnógrafo Carlos Porro, hace un profundo recorrido sobre la plasmación de la indumentaria segoviana en documentos gráficos desde el siglo XVIII, analizando su posterior y reciente evolución hacia su uso en ocasiones festivas y especiales, incardinada igualmente en los fenómenos turístico y publicitario, pero sin duda asumida como una profunda seña de identidad de lo segoviano.

Es Segovia desde tiempo atrás, imagen del tipismo, de la esencia de las gentes castellanas para muchos de los estudios, artículos o noticias que se publicaban en nuestro país -o fuera de él- acerca de su historia, patrimonio o carácter y que tanto interesaba en la curiosidad hacia el vecino, de cómo vestía o cómo era.

El romanticismo del XIX fijó el interés en la nostalgia del pasado histórico y con ello la tradición como fuente de inspiración artística. Junto a las grandes colecciones de trajes nacionales de finales del XVIII y pp. del XIX, de Cano y Olmedilla, Rodríguez, Rivelles y la Calcografía Nacional, los libros de viajeros franceses, ingleses o alemanes dejaban constancia de un segoviano vistiendo las arcaicas galas de la tierra, ellas huecas de sayas y zapatos de hebilla, la montera -tanto para el hombre como para la mujer, sin ser prendas exclusiva de las mayordomías- el coleto de cuero, las albarcas y en los oficios más característicos y reconocibles, el de arriero y pastor. Junto a ellos los danzantes, gaiteros y posteriormente las mujeres vestidas con los llamados «trajes de alcaldesas» centrarán la atención de todos los ilustradores y cronistas hasta la actualidad.

Tras la pérdida del habitual acomodo en el medio rural desde finales del XIX retratado por Laurent y Ortiz-Echagüe, el costumbrismo inundó las calles de artículos de prensa donde aparecían los segovianos ataviados a la usanza del pase los con el vestir segoviano njeros y forener estas fun damentales señas de identidas toda vez que despareca capital se vistasís en todo tipo de saraos y hasta las nobles hijas de la capital se vestían de manteos y monteras para acudir a cualquier evento artístico o festivo. Sería esta la manera de conservar, mostrar, valorar y mantener nuestras fundamentales señas de identidad toda vez que desaparecían del uso diario.

La idea de mostrar las riquezas de la tierra a los turistas y extranjeros agasajándolos con el vestir tradicional se acoge con gana y el traje se convierte poco a poco en un reclamo publicitario de «lo segoviano» establecido como garantía de calidad, confianza e interés además por la propia tierra. La marca de Anís «la Castellana» y hasta el «Mesón de Cándido» ayudarán a encumbrar en todo el país el traje segoviano como elemento de identidad. Se desarrollarán zarzuelas o diversas obras musicales de ambiente segoviano y especialmente tras la instauración del «traje de alcaldesa» el indumento aparecerá abundantemente en revistas literarias, científicas, de viajes o crónicas de sociedad. Afamados dibujantes -Bendala, Gumier, Comba, Gallois, Ybarra, Pedro Mairata, Tuser, Iraola, Mir, Briones o Castañer- ilustrarán cromos, calendarios o postales y la industria juguetera inundará los mercados de muñecas regionales utilizando el traje como elemento publicitario y recurso de venta para atraer la atención sobre cualquier producto.

Carlos Porro

Más de 340 piezas dan cuenta en la exposición de estos fenómenos. Junto a grabados y estampas (sin duda la mayor documentación de este tipo mostrada en una exposición sobre la indumentaria segoviana), la muestra reúne también prendas de indumentaria popular, postales, muñecos, calendarios, vitolas, libros, pinturas, esculturas, naipes, recortables, cajas de cerillas, elementos publicitarios, portadas, noticias e ilustraciones de periódicos y revistas…

La exposición permanecerá en las Salas del Palacio hasta el próximo 9 de abril.