Descripción del proyecto
Sala: SALA 13
Nº de Orden: SALA 13-22
Nº de Registro: 1041
Nº de Inventario: 583
Autor: Real Fábrica de Cristales de La Granja
Materia técnica de fabricación: Vidrio soplado, grabado y dorado
Dimesniones: 9,5 cm. (alto) 8 cm. (diam)
Cronología: 1833-finales del siglo XIX.
Titularidad: Fundación Caja Segovia
Procedencia: Colección de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia. Nº INV. s/n
Ubicación: Torreón de Lozoya. Expuesto en Sala 13
Estado de Conservación: Bueno.
Descripción: Vasos con el sector cercano a la base estriado y dos filetes finos a modo de moldura cerca de la boca. Por encima de las estrías se sitúan paisajes de La Granja. Junto a la boca, el filete liso entre los dos filetes se decora con un emparrillado.
Biografía:
Comentario: La Real Fábrica de Cristales y Vidrios de La Granja se creó durante el reinado de Felipe V, en el marco del reformismo borbónico que buscaba favorecer la industria nacional para abastecer de objetos suntuarios los Palacios Reales, al objeto de no tener que recurrir a las importaciones. Las raíces de la Fábrica se hunden hasta el año 1727, momento en que Buenaventura Sit, oficial de la fábrica de vidrios finos de Nuevo Baztán, instaló un pequeño horno de vidrios planos en una barraca del Real Sitio. Dicho horno fue financiado por la Corona con el fin de proveer al Palacio de la Granja de los espejos y ventanas necesarios. La ubicación de la Fábrica no fue casual. Se localiza muy cerca de los pinares y robledales de Valsaín, teniendo así la fuente de combustible muy próxima. Asimismo, las arenas y arcillas refractarias necesarias para la fabricación del vidrio provenían localidades del entorno como La Lastrilla, Brieva o Bernuy de Porreros. En 1746, se empezaron a fabricar cristales labrados, utilizando plomo en su composición, gracias al impulso que le dio el maestro francés Dionisio Sibert. Cuatro años más tarde, la llegada del maestro alemán Juan Eder supuso el inicio de la fabricación de vidrios entrefinos empleando vidrio de base potásica. En 1770 la fábrica de vidrios planos, denominada “La Calandria” se incendió, construyéndose una fábrica nueva extramuros del Real Sitio. Durante los reinados de Carlos III y Carlos IV, la Fábrica vivió un gran esplendor. En 1772 finalizó la construcción del edificio destinado a la fábrica de cristales planos. La Guerra de la Independencia supuso la paralización de la Fábrica, que se volvió a retomar en 1815. Tras la muerte de Fernando VII, la fabricación de vidrio se paralizó y, durante la Regencia de María Cristina, algunos edificios de la Fábrica se alquilaron a particulares. Desde 1899 a 1909 fue fábrica de hebillas. Entre 1911 y 1963 se estableció la Cooperativa Obrera Esperanza, que volvió a fabricar vidrio plano con la técnica de “manchones”. A partir de 1930 se introdujeron innovaciones tecnológicas como el empleo del procedimiento Gossler o el sistema Hager. En 1972 finalizó el contrato de arrendamiento con la cooperativa Esperanza, produciéndose el abandono del edificio. En 1982, se constituyó la Fundación Centro Nacional del Vidrio, iniciándose un proceso de restauración de los edificios en los que finalmente se instalaron la Escuela del Vidrio, el Centro de Investigación y Documentación Histórica del Vidrio y el Museo Tecnológico del Vidrio.
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