Descripción del proyecto
Sala: SALA 9
Nº de Orden: SALA 9-17
Nº de Registro: 113
Nº de Inventario: 113
Autor: Aniceto Marinas (1866-1953)
Materia técnica de fabricación: Lápiz sobre papel
Dimesniones: 32 x 22 cm. / 50,5 x 38,2 cm. con marco
Cronología: Ca. 1902
Titularidad: Fundación Caja Segovia
Procedencia: Colección de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia. Nº INV. 12694.
Ubicación: Torreón de Lozoya. Expuesto en Sala 9
Estado de Conservación: Bueno.
Descripción: Sobre un pedestal, erigido sobre una escalinata, se eleva la figura de un hombre en actitud de caminar mientras lleva debajo del brazo un fardo.
Biografía: Aniceto Marinas nació en Segovia en 1866 y falleció en Madrid en 1953. A los ocho años ingresó en la Catedral como niño de coro y allí estudió música y aprendió a tocar el violín para apoyar económicamente a su familia participando en las festividades religiosas. A los diecisiete años ingresó en la Escuela de Artes y Oficios de Segovia. Las figuras de cera que modelaba llevaron a los canónigos a interceder por su aprendizaje ante el escultor Fernando Tarragó que por entonces trabajaba en la restauración del Alcázar. La intervención de este artista fue fundamental para que la Diputación concediese a Marinas una pensión al objeto de que pudiera asistir a los cursos de la Academia de San Fernando, donde fue discípulo de Juan Samsó y Jerónimo Suñol. A los tres años de estar en Madrid, en 1887, obtuvo la Segunda Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes por su obra “San Sebastián mártir” y al año siguiente recibió una pensión de número para ir a Roma, de la que disfrutó hasta 1893. Allí realizó como primer trabajo “Sansón”, escultura que se rompió durante su viaje a Madrid, siendo allí reparada por el artista. El segundo año realizó el relieve “Judit y Holofernes” y el tercero “El dos de mayo de 1808 en Madrid”, un grupo monumental de tono alegórico. Durante esta época envió también a la Exposición Nacional de 1890 la obra “El descanso del modelo”, con la que se alzó con una Medalla de Segunda Clase, pero que alcanzó la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Múnich. La obra que correspondió a su trabajo de pensión del tercer año, “El dos de mayo de 1808 en Madrid”, mereció Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de 1892; fue adquirida por el Estado, pasó al Museo de Arte Moderno de Madrid, fue fundida en bronce e instalada en los jardines de la calle Ferraz. A su vuelta de Roma continuó presentándose a las exposiciones nacionales, siendo sus mayores triunfos la “Estatua de Velázquez” -presentada en 1899 y por la que obtendría Primera Medalla- y “Hermanitos de leche” – Medalla de Honor en 1926-. Paralelamente, trabajó en dos relieves para la Iglesia de San Juan de Sahagún (“La pacificación de los bandos en Salamanca” y “El milagro del pozo amarillo”) y el monumento al filósofo Moreno Nieto en Badajoz, que fueron inaugurados en 1896. Desde este momento empezaron a sucederse grandes encargos como la estatua de Legazpi, para Zumarraga (1897), el Monumento a Eloy Gonzalo para Madrid (1902), el grupo de “La Libertad” para el Monumento a Alfonso XII (1905), el Monumento al Dos de Mayo para Madrid y, en línea con esta misma temática, el Monumento a Daoiz y Velarde para Segovia (1910). Obra destruida de este momento fue el Monumento conmemorativo del atentado a los Reyes de España, de 1908, que sucumbió a la guerra civil. En el legado de Ezequiel González figuran dos piezas que entregó en 1911: la “Ninfa de los Bosques” y un ánfora proyectada -pero no ejecutada- por él. En 1913 se alzó con el concurso para realizar el Monumento a las Cortes de Cádiz, al que concurrió con el arquitecto López Otero; en el año 1922 inauguró su monumento a Juan Bravo en Segovia; en 1927 se instaló el busto en el monumento a José Rodao (Segovia); en 1929 presentó su proyecto “Monarquía” junto con el arquitecto Agustín Romero, para el Monumento a la reina María Cristina. Estatuas conmemorativas suyas son la estatua dedicada a Guzmán el Bueno en León, la de Concepción Arenal en Orense, la de Velázquez en Madrid, la de Fray Enrique Flórez de Setién en Villadiego, la de Fray Tomás de la Cámara en Salamanca… También cultivó el género funerario e hizo escultura religiosa: sepulcro de la I Duquesa de Villahermosa en Pedrola de Aragón, imágenes de Santa Teresa de Jesús y de San Juan de Sahagún (Palacio Episcopal de Salamanca), relieves con la Exaltación de la Santa Cruz (portada de la Iglesia del mismo nombre en Madrid) y de Pío IX visitando las catacumbas de San Calixto (que fue regalo de varios miembros de la colonia española en Buenos Aires al arqueólogo Juan Bautista Roin), el monumento al Sagrado Corazón de Jesús (en el Cerro de los Ángeles, dinamitado en 1936), imagen de Santa Susana (catedral de Santiago), “Soledad al pie de la cruz” y “Santo Cristo en su última palabra” (iglesia de San Millán de Segovia)… Aniceto Marinas fue recibido en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde fue nombrado presidente de la sección de Escultura, al tiempo en que se alzó con la oposición a la plaza de Catedrático de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid. Mercedes Barrios observa en su evolución tres etapas: la italiana -en la que Marinas se dedica al estudio del clasicismo-, la dedicada a la realización de monumentos -entre 1900 y 1929- y la última en la que se concentra en la imaginería religiosa -hasta 1953-, de hecho, murió cuando trabajaba en una nueva estatua del Sagrado Corazón para el Cerro de los Ángeles. Mariano Benlliure hizo un retrato de Aniceto Marinas para el monumento que conmemora su memoria en Segovia.
Comentario: El Monumento a Eloy Gonzalo, ha sido estudiado y comentado en estos términos por Socorro Salvador Prieto, estudiosa de la escultura monumental madrileña: “El concurso para la ejecución de este monumento tuvo lugar en 1898, pero no fue inaugurado hasta 1902, el día 5 de junio […] La estatua de bronce de este monumento representa al soldado Eloy Gonzalo García, vestido con el uniforme de las tropas coloniales, armado con mosquetón y machete, y portando en la mano derecha una tea encendida, mientras que con la izquierda, sujeta una lata de combustible. En torno a su cuerpo, sobre el pecho, lleva atada una cuerda.
Cascorro es un mísero pueblo de la isla de Cuba que se levantó contra España en demanda de su independencia. Eloy Gonzalo fue uno de tantos soldados que combatieron en aquella guerra. Había nacido en Madrid o en Chapinería, en 1876, habiéndose criado en la inclusa madrileña. En su juventud se alistó para luchar en la Guerra de Cuba. La hazaña por la que se le homenajea en este monumento la llevó a cabo al ofrecerse como voluntario para incendiar las casas del fortín de Cascorro, donde el enemigo se refugiaba y desde donde se hostilizaba a las tropas españolas. Tan arriesgada era la misión que se lio unas cuerdas a la cintura para que en caso de caer herido sus compañeros pudieran arrastrar su cuerpo y evacuarlo. Efectivamente, Eloy Gonzalo fue herido y a los pocos meses murió a consecuencia de las heridas recibidas.
En el lateral izquierdo de la base de la estatua aparece el nombre del escultor: “A. MARINAS” y en el lado opuesto, los datos de la fundición: “MASRERA Y CAMPINS / FUNDIDORES, BARCELONA”.
El pedestal presenta un primer cuerpo de mármol rosado, de forma prismática cuadrangular, sobre el que se apoya un segundo cuerpo de piedra blanca y de igual forma, rematados ambos por una volada cornisa sobre la que se eleva un pequeño remate moldurado de mármol rosa, que sirve de base a la estatua. Predomina en este pedestal, obra del arquitecto López Salaberry, la pureza de la línea quedando la ornamentación reducida a unos escudos de bronce de la Villa de Madrid en los laterales; en el frente la inscripción: “EL AYUNTAMIENTO / DE MADRID / A / ELOY GONZALO / 1901” y detrás CASCORRO / 1897”. En los ángulos hay unas pilastras con ricos capiteles broncíneos y todo el conjunto está rodeado por una verja de hierro.”
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