Descripción del proyecto
Sala: SALA 9
Nº de Orden: SALA 9-10
Nº de Registro: 111
Nº de Inventario: 111
Autor: Club bibliófilo Versol, sobre original de Aniceto Marinas (1866-1953)
Materia técnica de fabricación: Bronce
Dimesniones: 55 x 48 x 35 cm.
Cronología: 2008
Titularidad: Fundación Caja Segovia
Procedencia: Colección de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia. Nº INV. 51044.
Ubicación: Torreón de Lozoya. Expuesto en Sala 9
Estado de Conservación: Bueno.
Descripción: Réplica a escala del monumento creado por el escultor para ser ubicado en la Plaza de la Reina Victoria en Segovia, frente a la fachada del Alcázar en 1910.
Biografía: Aniceto Marinas nació en Segovia en 1866 y falleció en Madrid en 1953. A los ocho años ingresó en la Catedral como niño de coro y allí estudió música y aprendió a tocar el violín para apoyar económicamente a su familia participando en las festividades religiosas. A los diecisiete años ingresó en la Escuela de Artes y Oficios de Segovia. Las figuras de cera que modelaba llevaron a los canónigos a interceder por su aprendizaje ante el escultor Fernando Tarragó que por entonces trabajaba en la restauración del Alcázar. La intervención de este artista fue fundamental para que la Diputación concediese a Marinas una pensión al objeto de que pudiera asistir a los cursos de la Academia de San Fernando, donde fue discípulo de Juan Samsó y Jerónimo Suñol. A los tres años de estar en Madrid, en 1887, obtuvo la Segunda Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes por su obra “San Sebastián mártir” y al año siguiente recibió una pensión de número para ir a Roma, de la que disfrutó hasta 1893. Allí realizó como primer trabajo “Sansón”, escultura que se rompió durante su viaje a Madrid, siendo allí reparada por el artista. El segundo año realizó el relieve “Judit y Holofernes” y el tercero “El dos de mayo de 1808 en Madrid”, un grupo monumental de tono alegórico. Durante esta época envió también a la Exposición Nacional de 1890 la obra “El descanso del modelo”, con la que se alzó con una Medalla de Segunda Clase, pero que alcanzó la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Múnich. La obra que correspondió a su trabajo de pensión del tercer año, “El dos de mayo de 1808 en Madrid”, mereció Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de 1892; fue adquirida por el Estado, pasó al Museo de Arte Moderno de Madrid, fue fundida en bronce e instalada en los jardines de la calle Ferraz. A su vuelta de Roma continuó presentándose a las exposiciones nacionales, siendo sus mayores triunfos la “Estatua de Velázquez” -presentada en 1899 y por la que obtendría Primera Medalla- y “Hermanitos de leche” – Medalla de Honor en 1926-. Paralelamente, trabajó en dos relieves para la Iglesia de San Juan de Sahagún (“La pacificación de los bandos en Salamanca” y “El milagro del pozo amarillo”) y el monumento al filósofo Moreno Nieto en Badajoz, que fueron inaugurados en 1896. Desde este momento empezaron a sucederse grandes encargos como la estatua de Legazpi, para Zumarraga (1897), el Monumento a Eloy Gonzalo para Madrid (1902), el grupo de “La Libertad” para el Monumento a Alfonso XII (1905), el Monumento al Dos de Mayo para Madrid y, en línea con esta misma temática, el Monumento a Daoiz y Velarde para Segovia (1910). Obra destruida de este momento fue el Monumento conmemorativo del atentado a los Reyes de España, de 1908, que sucumbió a la guerra civil. En el legado de Ezequiel González figuran dos piezas que entregó en 1911: la “Ninfa de los Bosques” y un ánfora proyectada -pero no ejecutada- por él. En 1913 se alzó con el concurso para realizar el Monumento a las Cortes de Cádiz, al que concurrió con el arquitecto López Otero; en el año 1922 inauguró su monumento a Juan Bravo en Segovia; en 1927 se instaló el busto en el monumento a José Rodao (Segovia); en 1929 presentó su proyecto “Monarquía” junto con el arquitecto Agustín Romero, para el Monumento a la reina María Cristina. Estatuas conmemorativas suyas son la estatua dedicada a Guzmán el Bueno en León, la de Concepción Arenal en Orense, la de Velázquez en Madrid, la de Fray Enrique Flórez de Setién en Villadiego, la de Fray Tomás de la Cámara en Salamanca… También cultivó el género funerario e hizo escultura religiosa: sepulcro de la I Duquesa de Villahermosa en Pedrola de Aragón, imágenes de Santa Teresa de Jesús y de San Juan de Sahagún (Palacio Episcopal de Salamanca), relieves con la Exaltación de la Santa Cruz (portada de la Iglesia del mismo nombre en Madrid) y de Pío IX visitando las catacumbas de San Calixto (que fue regalo de varios miembros de la colonia española en Buenos Aires al arqueólogo Juan Bautista Roin), el monumento al Sagrado Corazón de Jesús (en el Cerro de los Ángeles, dinamitado en 1936), imagen de Santa Susana (catedral de Santiago), “Soledad al pie de la cruz” y “Santo Cristo en su última palabra” (iglesia de San Millán de Segovia)… Aniceto Marinas fue recibido en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde fue nombrado presidente de la sección de Escultura, al tiempo en que se alzó con la oposición a la plaza de Catedrático de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid. Mercedes Barrios observa en su evolución tres etapas: la italiana -en la que Marinas se dedica al estudio del clasicismo-, la dedicada a la realización de monumentos -entre 1900 y 1929- y la última en la que se concentra en la imaginería religiosa -hasta 1953-, de hecho, murió cuando trabajaba en una nueva estatua del Sagrado Corazón para el Cerro de los Ángeles. Mariano Benlliure hizo un retrato de Aniceto Marinas para el monumento que conmemora su memoria en Segovia.
Comentario: José Luis Martín ha descrito así el monumento: “Sobre un gran cuadro se alza, en forma piramidal, el Monumento a los Héroes del 2 de Mayo. Está rodeado por una alta verja, que ha sido recientemente reparada.
La base está formada por grandes bloques de piedra berroqueña, sobre ella, como pirámide escalonada, cinco peldaños.
Por el lado Oeste, el que mira hacia la puerta del Alcázar, esculpidos en bronce [sic.] se nos muestran los hombres del pueblo madrileño sacando los cañones del Parque de Monteleón, para luchar contra los invasores. Mujeres y niños contemplan la escena enardecidos.
Sobre esta escena una inscripción en letras de bronce recuerda la erección del monumento:
PARA ETERNA MEMORIA Y ADMIRACIÓN
PERPETUA
LAS CORTES Y LA REGENCIA DEL REINO,
EL 7 DE JULIO DE 1812
DECRETARON LA ERECCIÓN DE ESTE MONUMENTO,
Y EL REY D. ALFONSO XIII
SANCIONÓ SU CONSTRUCCIÓN POR
LEY DE 3 DE JULIO DE 1908
Más arriba el escudo de Segovia coronado y con guirnaldas a los lados.
En el lado opuesto, el que mira directamente a la puerta de los Jardines, más figuras en bronce continúan la escena que contemplamos anteriormente. Como si hubiesen atravesado desde el otro lado del monumento, el pueblo de Madrid, dirigidos por Daoíz y Velarde se enfrentan ya a los franceses, algunos llevan navajas en la mano, otros manejarán los cañones, otros ya están muertos en el suelo.
Sobre ellos la inscripción:
A LOS CAPITANES DE ARTILLERÍA
D. LUIS DAOIZ Y D. PEDRO VELARDE
LA NACIÓN ESPAÑOLA
Y sobre ella el escudo de España con la corona real y adornado con guirnaldas a los laterales.
En el lado Sur, mirando hacia la sierra, se inscribe, sobre este tronco de pirámide, la siguiente leyenda que perpetúa para la historia uno de los héroes:
EL CAPITÁN D. LUIS DAOÍZ
CON SU HERÓICA RESOLUCIÓN
Y SACRIFICIO
EL 2 DE MAYO DE 1808
EN LA DEFENSA DEL PARQUE DE MONTELEÓN
SEÑALÓ A LA PATRIA
EL CAMINO DE SU HONOR
E INDEPENDENCIA
SEVILLA: 1767. MADRID 1808
Sobre estas palabras el escudo de Sevilla, la ciudad que le vio nacer.
Y en el lado opuesto, mirando al Norte, hacia Zamarramala, se recuerda al otro héroe:
EL CAPITÁN D. PEDRO VELARDE
ABRAZANDO EL PARTIDO MÁS DIGNO
DE SU ESPÍRITU Y HONOR
EL 2 DE MAYO DE 1808
EN LA DEFENSA DEL PARQUE
DE MONTELEÓN,
DIO CON SU HEROISMO
GLORIA A LA PATRIA
Y EJEMPLO AL MUNDO
MURIEDAS 1779. Madrid 1808
Sobre la inscripción el escudo de Santander.
Y como vértice de toda esta pirámide que es el monumento, la Fama, recoge en lo alto los cadáveres de los dos héroes, uno de ellos yacente sobre un cañón; el otro sujeto por La Fama; la espada al cinto y la bandera de España que asida por la Gloria acaba por envolverlos. El otro extremo de la gloriosa enseña lo sujeta un águila con sus potentes garras y en pleno vuelo observa la escena.
Nos queda todavía una figura más en el conjunto. En el lado Este, de frente según entramos en los Jardines, una figura destaca por su color marmóreo sobre el resto del conjunto: Sentada sobre un escabel, Clío, la musa de la Historia, con el libro que encierra las hazañas y avatares de la humanidad, sobre su rodilla izquierda y sujeto con la misma mano, vuelve su cabeza hacia el lado izquierdo para contemplar la escena que antes hemos referido.
Y en este mismo lado, en la última fila de piedras calizas que forman la base de las figuras de bronce, la que ocupa las esquinas del lado derecho, lleva la firma del artista: A. MARINAS.”
Adquirir una foto: https://www.fundacioncajasegovia.es/producto/reproduccion-en-miniatura-del-monumento-a-daoiz-y-velarde-reproduccion-uso-personal-o-editorial/
