Descripción del proyecto
Sala: SALA 10
Nº de Orden: SALA 10-4
Nº de Registro: 892
Nº de Inventario: 436
Autor: Autor desconocido (Escuela aragonesa)
Materia técnica de fabricación: Técnica mixta sobre tabla
Dimesniones: 241,5 x 170 cm.
Cronología: Segunda mitad del siglo XV
Titularidad: Fundación Caja Segovia
Procedencia: Colección de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia. Nº INV. 49386/12201.
Ubicación: Torreón de Lozoya. Expuesto en Sala 10.
Estado de Conservación: Bueno.
Descripción: Retablo de tres calles, banco o predela y ático. La calle central cuenta con un único cuerpo, donde se representa de pie, mirando al espectador, a San Ginés, sosteniendo una pluma y un papel escrito. Viste túnica dorada con manto azul y gorra negra. Su identidad se confirma en una cartela a sus pies, con la inscripción: “SANT-GINES-ORA”. Detrás de él aparecen dos telas, como símbolo de respeto y preeminencia, una dorada y otra roja, así como una tapia por encima de la cual sobresalen dos árboles. Las calles laterales cuentan con dos cuerpos en los que se narra la vida del santo. Culmina la calle central, una tabla a modo de ático presenta la Crucifixión, con Cristo, María y San Juan. En el banco aparecen cinco imágenes, siendo la central un Cristo Varón de Dolores, en tanto que a los lados aparecen, sentados sobre un banco corrido de piedra dos santos y santas con sus respectivos símbolos parlantes. Los nimbos de todos los personajes están concebidos por una sucesión de circunferencias en relieve, concéntricas y doradas, característicos de la pintura de esta época en Aragón.
Biografía:
Comentario: Se ignora la procedencia de este retablo que la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia adquirió en el mercado del arte para conformar, en la planta noble del Torreón de Lozoya, una capilla. Con ella quiso recrear la presencia de un oratorio privado que sí existió en el edificio, en donde estuvo ubicado el Cristo Crucificado, conocido como “Cristo de Lozoya” que esculpiera el artista portugués Manuel Pereira (1588-1683) en torno a 1646, actualmente en la Catedral de Segovia.
Evidentemente, a este retablo le faltan elementos de su mazonería, es decir de piezas arquitectónicos u ornamentales que remarcarían su organización estructural y sus diferentes partes, singularizando más aún las diferentes pinturas, que quedarían enmarcadas de algún modo.
Su iconografía es interesante, centrada en la figura de San Ginés de Arlés, un personaje rodeado de muchos interrogantes, al existir otros santos con el mismo nombre (San Ginés de Roma, San Ginés de la Jara), que quizá compartan, como han apuntado Louis Réau y otros investigadores, la misma identidad. Las “Actas de los mártires”, atribuidas a San Paulino de Nola, informan que fue un soldado de gran notoriedad por su maestría en el arte de escribir, llegando a ser nombrado por ello secretario del magistrado romano de Arlés. Otras versiones lo hacen notario. El caso es que, en el ejercicio de sus funciones, le fue ordenado copiar un decreto de persecución de los cristianos que debió ser uno de los varios edictos que se sucedieron durante la llamada “Gran Persecución” o “Persecución de Diocleciano”, acaecida entre el 303 y el 313; sin embargo, Ginés, a la sazón catecúmeno, indignado por la orden, arrojó las tablillas donde escribía al dictado a los pies del magistrado y huyó. Capturado finalmente, fue ejecutado y recibió el bautismo en su propia sangre. Conforme a esta historia, se representa al santo en la tabla central sosteniendo una tabla -a la que parece estar adherida un papel- y una pluma que utilizaría para escribir, no pareciendo probable que el pintor hubiera querido reflejar una tabla cubierta por una delgada superficie de cera, sobre la que, en tiempos romanos, se escribía haciendo incisiones con un estilete llamado graphium. La disposición de los asuntos contenidos en las tablas de las calles laterales obliga al espectador a seguirlos de izquierda a derecha comenzando por la parte superior, donde vemos a Ginés disponiéndose a escribir al dictado la terrible orden. Después, el enfado que le lleva a arrojar las tablillas a los pies del magistrado, aquí caracterizado como un monarca con cetro y corona. Continúa su apresamiento, para terminar con la imagen del suplicio, mostrándonos al santo de rodillas y en actitud orante, junto a la orilla de un río, resignado a recibir los golpes de espada que dos verdugos se disponen a descargar sobre él. Otras dos imágenes vienen a reforzar la gloria y santidad alcanzada por Ginés a través de su martirio, guiado en ello por el sacrificio de Cristo: su crucifixión -en la parte superior del retablo- y un “Cristo varón de dolores”, en el banco, donde Jesús aparece rodeado por los instrumentos de la pasión. Junto a esta última imagen aparecen a cada lado otros santos mártires que siguieron el mismo ejemplo. Todos ellos aparecen sentados en un banco corrido, acompañados de sus símbolos parlantes e identificados en filacterias. A la izquierda, San Pedro -sosteniendo una gran llave- y Santa Quiteria -portando la palma del martirio, un libro en su regazo y un perro con la lengua fuera y encadenado, fruto de la creencia de que en presencia de esta santa ese mal desaparecía-, en tanto que a la derecha aparece Santiago peregrino -con sus característicos bastón y amplio sombrero- y Santa Bárbara -sosteniendo una palma y junto a la habitual torre, símbolo que hace referencia al encierro que sufrió por orden de su padre, lugar donde fue bautizada por Orígenes y donde ordenó abrir una ventana para que la torre tuviera tres, en recuerdo de la Santísima Trinidad-.
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