Descripción del proyecto

Coleccion

Sala: SALA 10

Nº de Orden: SALA 10-3

Nº de Registro: 1219

Nº de Inventario: 760

Autor: Autor Desconocido (atribuido a Bernabé de Ayala)

Materia técnica de fabricación: Óleo sobre lienzo

Dimesniones: 160 x 68 cm. / 183 x 88 cm. con marco.

Cronología: Siglo XVII

Titularidad: Fundación Caja Segovia

Procedencia: Colección de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia. Nº INV. 49401

Ubicación: Torreón de Lozoya. Expuesto en Sala 10.

Estado de Conservación: Bueno.

Descripción: Imagen de cuerpo entero de Santa Inés, con el rostro mirando hacia el espectador, vestida con túnica azul y envuelta en un amplio manto rojizo. Un tocado con perlas y un joyel central adorna su cabello y frente. La santa está al interior de un nicho, iluminado desde la parte superior izquierda. Sostiene en los brazos un cordero y una rama de palmera. El marco es original, de madera pintada en rojo, con adornos vegetales pintados en oro.

Biografía: Bernabé de Ayala fue un pintor barroco, nacido en Jerez de la Frontera entre 1620 y 1625. Fue discípulo de Francisco de Zurbarán. Junto con Bartolomé Esteban Murillo y Francisco de Herrera el Mozo, fundó la Academia de Bellas Artes de la Hermandad de San Lucas en Sevilla, en la que permaneció hasta 1671.
La única obra que está firmada por él es la Virgen de los Reyes en su altar de la catedral de Sevilla, que se conserva en la sede del Tribunal Constitucional de Lima. Sin embargo, numerosas obras han sido atribuidas a él. Entre otras, destacan una Santa Casilda del Museo del Prado, los Arcángeles de la Capilla de San Miguel de la Catedral de Jaén y los lienzos de Santa Lucía, San Roque y el Cristo coronando a San José que se conservan en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Durante los últimos años de su vida, residió en Cádiz, ciudad en la que falleció en una fecha posterior a 1689. Allí empleó su tiempo en la producción de obras para el mercado americano.

Comentario: La santa aparece caracterizada como mártir a través de la rama de palmera, en tanto que el cordero alude a su inocencia, castidad, sacrificio e incluso a su propio nombre (Agnes=Inés), que deriva del término latino “agnus”, cordero, circunstancia ya recogida por Santiago de la Vorágine: “¡Qué adecuación tan perfecta existe entre la vida de esta santa y su nombre latino, Agnes (Inés), sean cuales fueran sus antecedentes etimológicos de esta palabra! Porque si suponemos que Agnes proviene de agna, que significa cordera, mansa y humilde, como una corderilla fue la virgen Inés”. Esta pieza figuró en la exposición “Francisco de Zurbarán y su obrador. Obras en España y en el Virreynato del Perú”, celebrada en el Torreón de Lozoya en 2001. Formato, marco original, planteamiento y ejecución de la imagen, indican que esta obra formaba parte de una serie a la que igualmente perteneció otra obra de este mismo museo, dedicada a Santa Catalina.

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