Descripción del proyecto

Coleccion

Sala: Sala 2

Nº de Orden: Sala 2-21

Nº de Registro: 49

Nº de Inventario: 49

Autor: José María García Moro (1933-2012) sobre original de Pedro Barral y, a su vez, de Emiliano Barral (1896-1936)

Materia técnica de fabricación: Bronce patinado

Dimesniones: 14 x 10 x 8 cm.

Cronología: 2007

Titularidad: Fundación Caja Segovia

Procedencia: Colección de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia. Nº INV. s/n

Ubicación: Torreón de Lozoya. Expuesto en Sala 2

Estado de Conservación: Bueno

Descripción: Busto del escritor con la cabeza ligeramente ladeada. Está concebida a partir del busto que se encuentra a la entrada de la Casa Museo de Antonio Machado en Segovia, obra de Pedro Barral, que esculpió a partir del original realizado por su hermano Emiliano.

Biografía: José María García Moro
Nacido en Madrid en 1933, José María García Moro vivió en Segovia desde los tres años. Se formó en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Segovia, donde fue compañero, entre otros de Carlos Muñoz de Pablos o de Francisco Lorenzo Tardón. Desde 1949, participó en las exposiciones provinciales de arte. En 1960 finalizó su carrera en la Escuela Superior de Bellas Artes, donde le fue concedido el premio “Fundación Madrigal”. Ejerció como docente en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Segovia, de la que fue también director durante 2 cursos académicos (1978-1980).
Vivió temporalmente en Puerto Rico y Nueva York. Trabajó tanto el realismo en un sentido amplio, como la abstracción y la instalación. En su obra se pueden diferenciar claramente tres etapas. En la primera, de carácter figurativo, talla casi siempre de manera directa sobre piedra caliza. Una obra característica de este período es el Monumento a Antonio María Claret, que fue erigido en Segovia en 1961, después de haber ganado un concurso nacional. La segunda etapa de su obra se caracteriza por un barroquismo expresionista, con formas más dramáticas. En este momento, Moro empleó el hierro para sus obras, tal y como sucede en la Virgen del Risco de los Claveles, situada en lo alto de la Sierra de Guadarrama. La tercera etapa es difícil de definir, ya que en este momento Moro se centró más en el proceso creativo que en el objeto artístico resultante del mismo. Otras obras destacadas son el paso de Jesús en la borriquilla y las estatuas dedicadas a Agapito Marazuela o a San Juan de la Cruz, todas ellas en Segovia.
Aparte de la escultura, José María Moro dedicó parte de su tiempo a realizar intervenciones artísticas sobre el paisaje urbano segoviano, con la participación de los espectadores en su obra. Este tipo de representaciones las llevó a cabo también en otras ciudades como Valladolid, Salamanca, Cáceres, La Coruña, Ceuta, Lisboa o Ferrara. Falleció en Segovia en 2012.

Emiliano Barral
Nació en Sepúlveda en 1896, en el seno de una familia de canteros. Estuvo muy comprometido con la renovación de la escultura contemporánea. Creció en un ambiente anarquista que marcó su carácter e ideales. Por esta causa realizó viajes a Valencia, Barcelona, Lyon o París. En esta última ciudad estuvo trabajando como cantero funerario hasta que regresó a Sepúlveda. Emiliano Barral ejecutó sus obras en todo tipo de soportes: basalto, calizas, madera, barro, alabastro, yeso, etc.
En 1917 conoció en Madrid al escultor José Cristóbal, en cuyo taller estuvo trabajando. En 1919 volvió a Sepúlveda, donde esculpió entre otros, al poeta Rosendo Ruiz. A partir de ahí, creó una fantástica galería de retratos de personajes de la época como Antonio Machado, Mariano Grau, Blas Zambrano o Fernando Arranz. En 1923 ganó un concurso para erigir un monumento a Rubén Darío (obra que no llegó a realizarse por falta de presupuesto); al año siguiente, fue admitido para participar en la Exposición Nacional de Bellas Artes y le fue encomendada la realización de un monumento a Daniel Zuloaga. Otras obras destacadas de este momento fueron el Monumento a Victorino Corredor en El Burgo de Osma y el Panteón de la familia Pedrazuela en Segovia.
En 1925, con motivo de su participación en la Exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos, abrió un estudio en Madrid. Allí realizó el vanguardista monumento al ingeniero Orueta que fue erigido en Gijón o el Mausoleo de Pablo Iglesias, que finalizó en 1936 y que fue destruido tras la Guerra Civil. Sin embargo, la cabeza de Pablo Iglesias fue salvada por el delineante Gabriel Pradal, que la enterró. Esta cabeza fue recuperada en 1979. También gano varios concursos, como los del monumento a Diego Arias de Miranda, en Aranda de Duero; los monumentos a Leopoldo Cano y a Gaspar Núñez de Arce en Valladolid; o el monumento al Doctor Tapia en Riaza.
En 1936 fue nombrado vocal del Patronato de las Misiones Pedagógicas, actuando como secretario de la Comisión de Protección del Tesoro Artístico. Al mismo tiempo, capitaneaba las Milicias Segovianas que participaron en la defensa de Madrid. Falleció como resultado del impacto de un obús en el coche en el que viajaba, y en el que iba acompañado de periodistas extranjeros.

Pedro Barral
Nacido en Sepúlveda en 1902, era el tercero de los cuatro hermanos de esta saga familiar de artistas. Con sólo doce años comenzó a trabajar en Madrid en talleres de escultores italianos que trabajaban en el adorno de edificios del centro de la ciudad, pasando después a colaborar con su hermano Emiliano cuando este se estableció en la capital. Las represalias de la guerra civil casi acabaron con su vida; sin embargo, tras un tiempo en presidio, en 1945 reemprendió su actividad. En 1952 concurrió con una Cabeza de Mujer a la exposición de Artistas Segovianos de 1952, hoy en el Museo Provincial. “Entre sus muchos trabajos -escribe Juan Manuel Santamaría- pueden destacarse el Monumento a los pescadores, erigido en el puerto de Las Palmas y los dedicados al poeta Miguel Hernández en Orihuela (Alicante) y al Doctor Teófilo Hernando en Torreadrada (Segovia), así como cerca de medio centenar de retratos en piedra, material que trabaja como el más consumado maestro. Con su muerte, acaecida en 1981, desapareció buena parte de la vieja tradición, de tanto arraigo en el arte español, de la escultura figurativa en piedra en talla directa.”

Comentario: La pieza llegó a Caja Segovia como reconocimiento de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce a la labor cultural de la Obra Social y Cultural de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia. Curiosamente, la obra de Moro copia a la copia de un original, dado que está inspirada en la cabeza de Antonio Machado que está situada a la entrada de su Casa-Museo en Segovia, obra de Pedro Barral que reproduce el original que realizó su hermano Emiliano en 1920. El propio poeta elogió así esta obra: “…Y tu cincel me esculpía / en una piedra rosada / que lleva una aurora fría / eternamente encantada. / Y la agria melancolía / de una soñada grandeza, / que es lo español (fantasía / con que adobar la pereza), / fue surgiendo de esa roca, / que es mi espejo, / línea a línea, plano a plano / y de mi boca sed poca, / y, so el arco de mi cejo, / dos ojos de un ver lejano, / que yo quisiera tener / como están en tu escultura; / cavados en piedra dura, / en piedra, para no ver.”

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